martes, 10 de noviembre de 2009

Un camionero en Eurodisney

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moyano disney Que los argentinos estamos en todos lados es una más de las verdades nacionales. Pero, además de cierto, a veces es bueno y a veces no lo es tanto. El útlimo sábado de septiembre, unos compatriotas que paseaban por París vieron con asombro a un grupo de coterráneos entre los cuales creyeron reconocer a alguien famoso: se bajaban en la Gare du Nord, la estación a la que llegan los trenes provenientes de Londres.

Ese hecho, por sí solo, denotaba que no habían reparado mucho en gastos. Ese boleto en el convoy que atraviesa el Canal de la Mancha es más caro que el pasaje en avión entre Londres y París. Pero los argentinos testigos de la escena tenían ganas de divertirse y continuaron con su viaje: se dirigieron a las afueras de la capital gala con destino a Eurodisney.

Esa tarde de comienzos de otoño en París era realmente hermosa, pero la sorpresa inicial en la estación ferroviaria se convirtió muy pronto en indignación. En la tierra europea de Mickey y Donald volvieron a encontrarse al compacto y ruidoso grupo de compatriotas que horas antes habían llegado de Londres.

Sí, ese día el secretario general del gremio de Camioneros, Pablo Moyano, el hijo mayor del líder de la CGT, Hugo, dio rienda suelta a su veta infantil y en familia disfrutó de las atracciones del parque temático.

Una breve averigüación posterior permitió establecer que el habitualmente hosco Moyano viajó por el día a París desde Londres, adonde había llegado unos días antes en plan de trabajo y esparcimiento. Sus fanáticos seguidores de la pechera verde no le reclamarán jamás el dispendio: los gastos de los siete pasajeros corrieron por cuenta del sindicato pero se diluyen cuando se dividen por los cientos de miles de afiliados.

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